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EL AYUNTAMIENTO CEDE LA GESTIÓN DEL ARXIU FOTOGRÀFIC A UNA EMPRESA DE MADRID, QUE SUBE PRECIOS

Jordi Bordas
La Vanguardia
Jueves, 29 septiembre '05

El aumento de precios y, en especial, la explotación comercial del material fotográfico del Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona, dependiente del área de Cultura del Ayuntamiento, concedida a una empresa radicada en Madrid, han levantado las iras de editoriales y empresas literarias hasta tal punto que algunas de ellas anuncian que no volverán a adquirir más fotos en tanto el Ayuntamiento no reconsidere su postura. Ferran Mascarell, concejal de Cultura de quien depende el Arxiu, justifica las nuevas tarifas basándose en el coste de digitalización de este servicio municipal y a su afán de reconducir "el uso masivo que se ha hecho de este material, que tenía un precio irrisorio".

El anuncio procede del propio Institut de Cultura y puede leerse en las páginas de internet del Ayuntamiento. "El Arxiu Fotogràfic reúne, entre sus fondos y colecciones, fotografías que ayudan a reconstruir la historia de la ciudad. Ahora, puedes visitar la web de consulta y venta de fotografías para usos comerciales de algunos de estos fondos". E informa de la empresa en cuestión, Digitalbank, sociedad con sede en Madrid que se autodefine como "el mejor banco de imágenes digitales, bobinas y fotografía publicitaria libre de derechos (royalty free)que puedas imaginar en castellano. Fotografía e ilustración. Recursos gráficos para el mundo de la creatividad".

Para David Heredia, director del grupo editorial Criteria, "parece que se trata de un privatización del servicio, lo que nos ha sorprendido". Su sorpresa fue posterior al aumento de precios implantado por el Arxiu. "Las tarifas", declaraba Heredia a La Vanguardia,"han aumentado en tres y cuatro veces, colocándose incluso por encima de la competencia. Fotos que antes del verano nos costaban seis euros, ahora valen 60, 180 o 240 euros".

Este incremento resulta especialmente duro para empresas editoria les como la suya, especializada en libros escritos en catalán y de temática muy concreta que, por consiguiente, no lanza al mercado volúmenes de gran tirada. "En el caso de obras de edición limitada, como son las nuestras, que no superan los 10.000 ejemplares, las nuevas tarifas están por encima de las que ofrecen empresas como Magnum. Pero quedamos asombrados al saber que ya no podemos conectar directamente con el Arxiu Fotogràfic para adquirir una fotografía, sino que debemos negociar con una empresa radicada en Madrid".

El director editorial de Edicions 62, Ernest Folch, es aún más contundente. "No recurriremos más al Arxiu en tanto no rebajen los precios. Entiendo que debamos pagar por utilizar el servicio, pero el Ayuntamiento no debería olvidar que es un servicio público y que nosotros tenemos vocación de servicio público. Nos vemos obligados a acudir a otros archivos. Ha sido un aumento arbitrario, radical y aplicado de un día para otro". Estas dos editoriales no fueron las únicas que transmitieron a La Vanguardia su enojo. Otras, que por razones puramente estratégicas no quisieron identificarse públicamente, coincidieron con las manifestaciones anteriores.

El concejal de Cultura, Ferran Mascarell, defiende la situación argumentando que "el dinero público no tiene por qué costear el proceso de digitalización en el que está inmerso el Arxiu, proceso que efectivamente fue adjudicado a través de la correspondiente concesión. Que la empresa esté en Madrid o en Shanghai no tiene la más mínima importancia". "Pero, además - resume el concejal-, había que cortar el uso masivo de los fondos del Arxiu que se efectuaba a precios que, de memoria, rondaban los seis euros por foto. Creemos que hay que pagar al Arxiu y hay que hacer frente a los derechos de los fotógrafos". Además - dice Mascarell-, a pesar de la concesión es posible negociar los precios directamente, en algunos casos, con el Arxiu Històric".