El cartel de la primera edición del certamen
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Cine y música. Dos por uno. Películas inéditas sobre ídolos de masas (Air, John Coltrane, Joey Ramone...) junto a otros minoritarios (Fugazi Instrument, Nick Drake...). Esto es lo que nos ofrece In-edit, el primer festival de cine documental musical que se celebra en España. Barcelona acoge su estreno mientras que Madrid espera ansiosa la llegada de un certamen que nace ya con vocación itinerante. De boca de Patrick Salvador, responsable de la programación, se escucha reiteradamente “oportunidad única”, “auténticas joyas”... Y no suena a estrategia de marketing porque lo cierto es que el 95% de los documentales no volverán a ver la luz en otros circuitos de distribución. Cuatro apartados repartidos a lo largo de los dos próximos fines de semana engloban tendencias como música electrónica/actual, negra,década de los 70-80’s y músicas del mundo. Asignaturas pendientes de este nuevo miembro del panorama festivalero barcelonés: programar películas españolas y contar con actuaciones en directo... algo que quedará saldado en In-edit 2004.
Los sinsabores que ha atravesado en los últimos tiempos el grupo norteamericano Wilco, retratados en blanco y negro por el fotógrafo Sam Jones en I am trying to break your heart, abrirán el certamen el viernes 31 de octubre.
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¿Cómo nace In-edit?
En silencio es un gabinete de comunicación que se une a STD para montar la presentación en España del documental maestro sobre la historia del house hace un año, más o menos. A partir de aquí surge entre ellos la idea de ir más allá y organizar un festival. Yo entro en el proyecto cuando en la organización se dan cuenta de que no tienen tiempo para investigar y darle cuerpo a la programación, mientras que mi trabajo en publicidad me permitía tener espacios libres para dedicarle a este juego de lujo que es In edit.

Así que en la organización del festival se han unido periodistas, realizadores....
Lo que hay son fans. Nunca hemos intentado hacer de esto una cuestión dogmática, sino qué es lo que nos gustaría ver a nosotros. Hemos preferido ser totalmente subjetivos para poder responsabilizarnos de nuestros errores más que intentar hacer una supervisión general que nos hubiese ocupado 30 días de festival. Queríamos hacer ver a la gente que hay un tipo de producto que hasta el momento no ha llegado a España y que no sólo podemos acceder a Buenavista Social Club. La razón práctica por la que se han puesto en contacto conmigo es porque yo incansablemente cada vez que viene alguien a casa le pongo documentales que encuentro en otros sitios.. La gente lo ve y le gusta, pero no piensan que es un formato más y que fuera de aquí tiene promoción. Al igual que el videoclip ha tardado en introducirse en nuestro país a nivel industria, con los documentales musicales está pasando lo mismo. Hay iniciativas individuales pero nos falta la tradición que con la que cuentan en el extranjero.

Estados Unidos y Alemania son los países que abarcan la mayoría de las producciones, ¿son quienes encabezan la producción mundial del documental musical?
Es una cuestión de concentración de producción. A más industria, más productoras y a más productoras, más posibilidad de llevar adelante las cosas. En cuanto a Estados Unidos, no estamos hablando de cine independiente sino de un formato mucho más minoritario... Los autores de este tipo de documentales son realizadores que están dentro del medio y que a título personal o como capricho deciden invertir en ellos, aún sabiendo que son muy costosos. El documental de Louis Prima, a pesar de que es una figura conocida, fue terminado en 5 años porque cuando su director se quedaba sin fondos, se dedicaba a hacer televisión hasta que encontraba un inversor que decidía apostar por su película y volvía rodar. Mientras que con una película sí que existe la posibilidad de que sea un bombazo, con un documental musical en el mejor de los casos lo vendes y cubres gastos. Es un producto que interesa culturalmente, pero es igual de necesario que un cuadro o una escultura; es una expresión artística que requiere unos medios técnicos, pero en vez de lienzos necesita recursos audiovisuales, que son mucho más caros. Es una obra absolutamente hedonista, algo que juega a favor de los productos finales porque como no hay un afán comercial, el realizador te enseña de lo que él se enamora y se concentra en la calidad. Son visiones mucho más personales que en una película que está determinada por una serie de premisas industriales.

¿Por qué no hay películas españolas en el cartel?
Cuando dimos forma al festival y empezamos a investigar encontramos material, pero no el suficiente como para poder realizar la selección que nosotros queríamos ya que el listón se puso bastante alto. También pensamos que lo fundamental sería enseñar lo que había fuera, más que lo que teníamos aquí. Por otra parte, el festival durará años y nos consta que en Madrid, Barcelona, País Vasco se han hecho documentales que están empezados pero que no se han acabado por problemas de financiación. Pretendemos ayudar a normalizar la situación con respecto a este tipo de producciones. Por ejemplo, hay un documental buenísimo de Mártires del Compás que por rodar una secuencia final lleva un año parado, y precisamente fue uno de los primeros a los que llamé y por cuestiones de empresa no se puede llevar adelante.

¿Cómo decidís estos 4 apartados?
Esta división nace simplemente de la necesidad de ponerte márgenes. La primera preselección que teníamos era de 120 documentales, pero no tenemos ni la capacidad de producción ni la experiencia como para hacer un ciclo de 3 semanas. Lo que intentamos fue englobar a las películas para que, aunque no fuesen del mismo estilo musical, sí puediesen tener cierto interés. Nos hace mucha ilusión que la gente que, por ejemplo, venga a ver a Louis Prima se quede a ver a John Coltrane...Y de alguna manera ves que los documentales programados son como vasos comunicantes, todos se deben a todos: Joey Ramone, Nico, la Velvet...

¿El festival será simultáneo en Madrid?
No. Beefater nos propuso también la presencia en Madrid porque Barcelona ya cuenta con una red de festivales establecida mientras que en Madrid es más aislado aunque la verdad es que hay más demanda de momento. Lo que haremos en Madrid es llevar todas las películas, enseñarles lo que hemos hecho aquí haciendo una muestra del festival, y si la respuesta es positiva, que creemos que sí, se normalizará este doble festival a la vez. Pero sobre todo hay que tener en cuenta que se trata de proyecciones únicas, no se puede pensar “no he visto esta película en Barcelona pero la veré en Madrid”, el 95% del cine que enseñaremos no lo verás nunca.

Teniendo en cuenta la época de revival que atraviesa la música, ¿cres que los documentales sobre Joey Ramone o Nico serán los que tengan más acogida por parte del público?
Evidentemente hay cine más fácil de ver que otro. Es un festival de cine, por lo que me gustaría que el fan de Nico descubra lo buena película que es Nico Icon . Afortundamente la gente ya está empezando a acostumbrarse a ir al cine a ver documentales. Tú puedes ser muy fan de alguien pero si el documental es muy malo será difícil que aguantes una hora y media de proyección. A algunos cantantes que nos parecerían interesantes, como Johny Cash, los dejamos fuera porque lo único que existía era el típico biopic. Lo más importante para nosotros es la visión del autor.

Viendo el programa se deduce que la actualidad no os ha determinado a la hora de seleccionar las películas, incluso hay un documental de 1982, Wild Style...
La parte más reciente es lo que podemos llamar estrenos, que en realidad es una excusa del festival porque los márgenes de estreno de un documental son muy más amplios en el tiempo. Lo que primaba era que no se hubiese visto ninguna de las películas. Algunos autores que las realizaron en los 80 nos han enviado revisitaciones de ellos mismos de ese material, fue el caso de Style Wars, en el que su director nos proporcionó entrevistas hechas 20 años más tarde a los protagonistas. Ojalá que dentro de 5 años diga “no seleccionamos de los 80 porque tenemos demasiados documentales recientes” pero no creo que eso sea posible. No nos preocupa en absoluto la edad, al contrario, es como el vino, les da pedigrí.

A pesar de la variedad de estilos, ¿los documentales tienen algo en común?¿se puede decir que la mayoría son retratos de épocas determinadas?
Retratan una época pero más bien son una corriente. Por ejemplo, en Negritud aparece Louis Prima, que para empezar no es negro... Pero lo que se pretende es poner en evidencia la gran influencia que han tenido para con la inteligencia musical de este siglo, si no fuera por ellos estaríamos aún con Schubert, minuetos...el folclore empieza con ellos. La idea era que no sólo Coltrane y Dexter Gordon ejercieran de músicos negros oficiales sino que se sienta su aportación a la música blanca. Las corrientes musicales se encadenan en una especie de damero divertido que sólo es defendible dentro de las subjetividades.

¿No es necesario para vosotros el adjetivo internacional para presentar el festival... huís del glamour de otros certámenes?
Lo que no queríamos era ser pretenciosos y pecar de algo que no somos, lo que estamos haciendo es facilitar por medio de STD y En silencio la difusión de obras inéditas. Podíamos haber puesto mil adjetivos... pero así es suficiente.

¿Qué papel tendrán los autores de los documentales que asistan al festival?
El papel de maravillados, principalmente. Nos hace mucha ilusión que el autor de una pieza con vocación tan autista, como es el documental musical, se encuentre con su público. Es la oportunidad para que vean que realmente tiene sentido lo que hacen. No nos gustaba la idea de crear debates en plan formal, aunque no descartamos la idea para años siguientes. Sin embargo, caerán en la trampa de las acreditaciones y estamos seguros de que estarán encantados de dialogar con el público que acuda a ellos para saber más acerca de sus obras.

¿Por qué elegís el documental sobre el grupo independiente Wilco cuando contais con otras películas que de entrada podrían tener más tirón?
Todos acordamos que este era un auténtico documental musical y que tendría mucho sentido que abriese el festival porque se dan todas las circunstancias que nos llaman la atención. Para empezar, no se ha visto nunca en España; es un grupo de música independiente que se hace un nombre brutal a través de la crítica musical y del boca a boca; están a punto de grabar el cuarto disco que les llevará la fama... Y a todo esto se une un factor muy importante: eligen como director a Sam Jones, un fotógrafo, no un realizador, que tiene una mirada mucho más ingenua ante lo que rueda... se enamora de lo que está grabando. Los problemas que atraviesa el grupo, al borde de la disolución, es una trama de suspense que atrae el interés hasta el final.

¿Cómo te imaginas el festival en futuras ediciones?
Su gran cualidad es que una cine y música, dos campos muy amplios de propuestas. Una asignatura pendiente de este año ha sido vincular las proyecciones con música en vivo. Otra de las ideas es que el festival, con el formato independiente que tiene, se traslade a otros lugares, y de hecho ya hay ciudades que están interesadas en importarlo, por lo que nos gustaría organizar el festival cada año y al mismo tiempo sacar de gira la edición anterior... Y como sueño a largo plazo, nos gustaría crear una colección de documentales inéditos.



María Márquez López :.
Jueves, 30 de octubre '03