La idea es que Docúpolis se convierta en un gran taller documental, pero ya no tanto a nivel mercado porque no lo es y esto tiene que quedar claro
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2003. Tercer año del Festival Internacional de Documentales, Docúpolis: 500 películas procedentes de 52 países. Dice Hugo Salinas, su director, que esta edición será un punto de inflexión, "que toca hacer balance". Y es que la libertad e independencia se paga caro: los sponsors privados son reticentes y las ayudas institucionales limitadas. Sin embargo, la organización ha ido consiguiendo su objetivo: que Docúpolis se convierta en "un boomerang cultural" del que disfruta un público heterogéneo "como el que existe en Barcelona y sobre todo en el Raval, que está tan cercano al CCCB".
El sueño de los padres de Docúpolis, el colectivo de documentalistas Tercer Ojo, es que el festival acabe desembocando en una escuela para formar a futuros profesionales y para ello se están dando los primeros pasos. Al seminario presente ya en el '02, se une este año la clase magistral sobre documental social que el próximo sábado impartirá Miguel Mirra, director del Movimiento de Documentalistas de Argentina.
Durante 4 días, desde el jueves 23 de octubre, en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, los aficionados al documental tienen una oportunidad única para ver y premiar las últimas producciones internacionales que apuestan por las temáticas humanistas y la experimentación


¿Qué aporta Docúpolis al panorama de festivales internacionales de documental?
Cuando nos planteamos el festival queríamos un concurso para que el público pudiese ver las últimas producciones a nivel internacional y al mismo tiempo hacer retrospectivas para bucear un poco en la historia y reconocer la labor de los documentalistas. Es muy importante para nosotros aportar formación con el seminario y ahora también con una clase magistral. La idea es que Docúpolis se convierta en un gran taller documental, pero ya no tanto a nivel mercado porque no lo es y esto tiene que quedar claro. Es un crecimiento colectivo y lo que se espera es que sea como un "boomerang cultural", que todo el mundo se impregne de lo que se está viendo. Es una ventana hacia las culturas de todo el mundo... es algo que en parte ya lo aporta la televisión, pero a menor escala.

¿Cuáles son vuestros criterios de selección?
Básicamente se dan entorno a la fabricación del documental. Tenemos en cuenta que las temáticas sean de carácter social y humanista, lo que no descarta otros temas. Depende también del tratamiento que se utilice, la experimentación, si es entretenido, el rigor, qué aporta...Quién pone la mirada más artística o fresca sobre la realidad. Lo que se trata es de que el documental sea una revitalización del tema que trate.

¿Temática social y experimentación son compatibles?
Hay que olvidarse de la idea de que experimentar es poner un chroma más o jugar más con el ordenador... Lo experimental tiene que ver con el lenguaje y con cómo pones las piezas dentro del documental. El modelo al que estamos acostumbrados a ver en la tv, el mismo formato y la misma voz en off de siempre, no es el que verás en Docúpolis, sino que tendrá una mirada diferente, de búsqueda de intenciones... Sí es cierto que están documentales que han tenido ya un recorrido comercial como Balseros o Cravan versus Cravan... y quizás en próximas ediciones se cambiarán las bases del festival, pero por el momento son éstas.

En esta 3ª edición se han presentado 500 documentales procedentes de 24 países , ¿cómo afrontáis la envergadura que cada año va adquiriendo Docúpolis?
Este año será un punto de inflexión. Cuando acabe el festival haremos un balance y veremos hacia dónde va Docúpolis. Lo que no podemos hacer es intentar emular a grandes festivales con el presupuesto que tenemos. Quizás cambiemos de estilo, de forma de plantear el festival. Tal vez sea necesario abrirnos a otros espacios y de hecho ya lo hacemos realizando el seminario en la sede de la Sgae, colaborando con el Instituto Catalán de Cooperación Iberoamericana... Pero digamos que 3 años de certamen requieren una reflexión profunda y un planteamiento integral de todos los aspectos que mueven un festival como éste. Es muy importante el tema económico y hay que replantearlo. No emularemos a los que se han muerto en el desierto con una bandera. Después de todo el esfuerzo que hemos hecho estos tres años si no hay más apoyo económico, es muy obvio lo que vendrá...

Entre los países que se incorporan este año a la competición se encuentra Kyrgyzstán. Es curioso porque muchos ni podríamos ubicarlo en el mapa...
Nuestra idea en general es poder acercarnos a las minorías y poder retratarlas, descubrir nuevos cineastas y nuevas culturas. La función de Docúpolis es en definitiva descubrir, volver a mirar... esa es la clave para nosotros.

En esta edición ha aumentado el número de candidatos al Mejor Corto Documental, ¿es cuestión de falta de recursos para afrontar proyectos de presupuestos más importantes o se trata de ideas que se adaptan mejor a este formato?
Desde siempre Tercer Ojo ha intentado motivar el desarrollo del corto, y lo pensamos desde el punto de vista económico y de la idea. Hay ideas que no necesariamente tienen que durar una hora, que suele ser el tiempo televisivo. Si tienes una buena capacidad de síntesis quizás podrás contar una buena historia en 15 minutos y en algunos casos es mucho más efectiva la información. !Rescatemos al documental del aburrimiento y de la lactancia de chupar siempre de la teta del sistema!

¿Por qué habéis elegido Argentina como país invitado?
Es un país que está en crisis desde hace ya mucho tiempo y hemos decidido seleccionar documentales contemporáneos argentinos para entender su situación un poco más. Lo que nos llega a través de las noticias no nos da una visión integral, sin embargo cada documental aporta una parte de esa realidad y en su conjunto nos ayudan a hacernos una visión mucho más cabal de lo que es la crisis. Consideramos Argentina como un país emergente de información y pretendemos que el público acceda a ella, ya que nos llega a cuentagotas.

El juego de Cuba, de Martín Cuenca, que fue galardonado con el premio al Mejor Guión Documental en Docúpolis '01, ha sido nominado este año para los prestigiosos Grierson Awards...¿ los documentales están destinados a que su reconocimiento sea lento?
La cuestión del tiempo es muy relativa. Lo que pasa es que hoy por hoy un rodaje de ficción se lleva a cabo en menos de 6 meses, mientras que un documental puede demorarse 2 años. El preestudio y el estudio supone un año más, y hasta que llega a estrenarse puede pasar mucho tiempo, dependiendo de su profundidad o de lo testimonial que sea... Además también está el factor económico: el panorama para el documental no es prometedor a pesar de este auge que hay porque lo cierto es que marketing, yo creo que no es real.

¿Crees que el éxito masivo es para aquellos documentales que traten temas polémicos, como es el caso de Bowling for Columbine de Michael Moore o la más reciente La pelota vasca de Julio Médem?
Todo va asociado al marketing. Es como si ahora alguien intentase hacer un documental sobre la vida privada de un político que esté a punto de ser elegido por el pueblo. Hay documentales que tienen más morbo que otros y venden más porque tocan figuras reconocibles. Esto es también un reflejo de cómo la sociedad ha ido adquiriendo esa idea de gran hermano de los acontecimientos.

¿Se puede decir que la plataforma de reflexión e investigación documental que os proponíais en un principio se ha asentado en estos tres años de festival?
Se va asentando y cada vez vamos adquiriendo más responsabilidad con el festival. Desde el primer año hemos planteado la idea del '04, es decir, el próximo año sería el de la consolidación para estar a la altura del Fórum. ¿Llegaremos al '04? No lo sé. ¿Estaremos en el Fórum? No, porque no les interesaba nuestro proyecto, pero esto no nos perjudica porque somos totalmente independientes.



María Márquez López :.
Viernes, 17 octubre '03