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• Una manifestación cortará mañana las calles por el exceso de locales en Can Ribó
• El ayuntamiento anuncia más cámaras de vigilancia para controlar el áreaDavid PlacerEl PeriódicoLunes, 29 septiembre '08
El éxito de Can Ribó, la zona de ocio nocturno de Badalona más conocida como Las Carpas y que se ha convertido en el centro lúdico del Barcelonès Nord, ha permitido un aumento del número de bares y discotecas, lo que ha despertado la ira de los vecinos. La instalación de nuevos locales, que ya suman una veintena, ha generado indignación entre los residentes del barrio, que se quejan de las consecuencias de la masificación del centro lúdico: más coches, ruidos nocturnos y botellón.
Los viernes y sábados, los vecinos de Canyadó aseguran tener dificultades para conciliar el sueño. Los grupos de fiesteros suelen convertir los maleteros de los coches en improvisadas barras de bar antes de entrar a los locales. "Los cubatas son caros y así no gastas tanto dinero dentro de la disco", explicaba la madrugada del domingo un joven de Badalona.
El presidente de la asociación de vecinos de Canyadó, Pedro Jesús Fernández, asegura que muchos locales infringen las normativas y que el aumento del ruido y de los actos vandálicos ha llevado al límite la paciencia de los residentes, que mañana organizarán una protesta en la calle. "No estamos en contra del ocio nocturno, sino de que toda la juerga del Barcelonès Nord se concentre en pocos metros. Sufrimos las carreras ilegales, reyertas entre pandillas y gamberrismo", explica Fernández.
MÁS DISPOSITIVOS
Las primeras horas de la madrugada del domingo, la Guardia Urbana identificó y desalojó a 24 jóvenes que intentaban hacer botellón en las calles y parques aledaños. Ferran Falcó (CiU), primer teniente de alcalde y responsable de seguridad, aseguró que a partir de ahora se distribuirán los policías encargados de hacer pruebas de alcoholemia para que también eviten los botellones en el barrio. "No se trata de reuniones multitudinarias, sino de pequeños grupos que vamos controlando", agregó Falcó.
La zona industrial de Can Ribó se encuentra alejada de los grandes nú-
cleos residenciales, pero cuenta con 14 bloques de viviendas, donde viven unas 3.000 personas que sufren las molestias de la masificación, se-
gún la asociación. En el 2001, el ayuntamiento firmó un convenio con un empresario para permitir el arrendamiento de una nave industrial en la carretera de Mataró a bares y discotecas.
Los coches de los residentes, aparcados en las cercanías, han sufrido algunos actos incívicos por parte de aquellos que quieren dejar huella después de la fiesta. Unos agentes de la policía que patrullaban ayer la zona reconocieron que los daños en retrovisores y cristales son algunos de los destrozos que más denuncian los vecinos. "Hay grupos que no entran a los locales y que van al parque y a la cancha de baloncesto a hacer botellón. A veces les gritamos para que bajen la voz y otras llamamos a la policía, pero no siempre viene", asegura Antonio González, un vecino.
El ayuntamiento ha instalado tres cámaras de videovigilancia y espera añadir otras tres el próximo mes para prevenir accidentes y peleas. El pleno municipal aprobará el próximo martes la nueva ordenanza cívica que sanciona el botellón, con lo que espera reducir esta práctica a partir del próximo año.