Espéctaculos | Fiestas Populares | Ocio | Prensa |


• El recinto del Fòrum concentró a más de la mitad del público durante las cinco horas que duró el festival

• La exhibición, en la que participaron pilotos de cuatro países, incluyó arriesgados ejercicios acrobáticos


Rosa Mari Sanz
El Periódico
Lunes, 29 septiembre '08

Fue un excelente epílogo a las fiestas de la Mercè, que reunió en las playas de la ciudad a 350.000 espectadores, más de la mitad de los cuales, 180.000, se concentraron en una de las zonas donde mejor se pudieron observar las arriesgadas acrobacias que pilotos de cuatro países (España, Francia, Portugal y Reino Unido) exhibieron durante cerca de cinco horas, el Fòrum, pese a que fue el lugar donde la megafonía presentó mayores dificultades y era complicado seguir los comentarios de los narradores.

Lo que pareció no importar. La vistosidad del show, el acto más multitudinario de cuantos se llevan a cabo en la capital catalana, junto a la cabalgata de los Reyes Magos, hablaba por sí solo. Así lo demostraban los aplausos, aunque tímidos, de un público que, como ya es habitual, comenzó a llegar de manera escalonada, y la mayoría cuando el espectáculo estaba acercándose al ecuador, poco antes del mediodía.

Con una puntualidad tan milimétrica como los ejercicios que realizaron las más de 40 aeronaves, el festival empezó a las nueve de la mañana, cuando unos pocos centenares de personas comenzaban a situarse en el litoral y en el recinto del Besòs, la mayor parte, en busca de un buen lugar desde donde fotografiar la exhibición, algo complicado al tener de frente un sol que calentaba cada vez con más ganas a medida que avanzaba la jornada.

Así, tras las primeras actuaciones de ultraligeros, helicópteros y aviones históricos, llegaron algunos de los momentos más espectaculares de la jornada, como las acrobacias del piloto Juan Valverde con un Sukhoi 26 --"un pura sangre, un avión que se escapa de toda lógica", según el narrador--, que dio paso, poco antes de las once, a un aparato del Ejército del Aire (cuya presencia ha sido criticada por CiU, ERC y ICV-EUiA) que amaró ante los espectadores y mostró su capacidad de captación de agua. Muy poco después llegó otro de los esperados, un caza F-18 que voló prácticamente inmóvil con el morro hacia el cielo, como hizo hacia el final un potentísimo y atronador Eurofigther Typhoon.

DEBUT PORTUGUÉS
Uno de los momentos que despertó mayores aplausos fue el debut en esta exhibición aérea, la más importante de España, de los Asas de Portugal, una patrulla militar que con dos aviones Alphajet volaron a menos de dos metros uno del otro, lo que daba el efecto óptico de ser uno solo. Esta actuación, cuyos detalles explicaba un narrador por megafonía en portugués, acabó en una "figura carinhosa", un corazón en el cielo que fue saludado con gorras por muchos asistentes y que tuvo respuesta. La del jefe de la patrulla, que se dirigió al público para agradecer "a toda Barcelona y a la organización su amabilidad", tras lo cual dedicó la exhibición al que fue director de la fiesta durante cuatro años, Esteban Linares, que falleció el pasado junio junto a su esposa en un accidente de aviación.

Otras dos actuaciones, fijas estas ya en la Festa al Cel, sedujeron especialmente a los presentes. La del piloto Castor Fantoba, cuarto clasificado en el mundial de vuelo acrobático, y la de la Patrulla Águila, que con siete aviones de fabricación española se llevaron la mayor ovación, quizá también porque fueron los encargados de cerrar el festival tras fallar un helicóptero de salvamento previsto, la única baja del programa.
La Festa al Cel, explicó el alcalde Jordi Hereu --que acudió hacia el final de la mañana y coincidió con uno de los incondicionales de este espectáculo aéreo, el embajador de España en Turquía y exalcalde de Barcelona, Joan Clos-- no solo tiene un fondo lúdico, sino que cada vez más "quiere generar tradición y fomentar la industria aeronáutica, porque aunque sea un terreno difícil, hay que recuperarla".